No matarás

El mensaje se centra en cómo Jesucristo, en el Sermón del Monte, no viene a anular la Ley del Antiguo Testamento, sino a iluminarla, revelando su verdadero espíritu. El Pastor utiliza el pasaje de Mateo 5 para explicar que la obediencia a Dios va mucho más allá de cumplir normas externas; se trata de una transformación del corazón.

1. La Iluminación de Jesús sobre la Ley

Jesús establece un contraste entre lo que “fue dicho a los antiguos” (la interpretación limitada de los fariseos) y lo que Él enseña. Mientras que los líderes religiosos de la época enfocaban el sexto mandamiento (“No matarás”) únicamente en el homicidio físico (necesidad de un cadáver y testigos), Jesús eleva el estándar al homicidio interior.

2. La Escalera del Enojo y el Homicidio del Corazón

El texto describe una “escalera” de gravedad en el pecado contra el prójimo:

  • El Enojo: Albergado en el corazón, equivale al asesinato ante Dios. Un corazón manchado de odio es un corazón homicida.
  • El Insulto (“Raca” o necio): Descalificar la capacidad o humanidad de otro es despreciar la imagen de Dios en el ser humano.
  • La Condenación (“Fatuo”): Juzgar la espiritualidad o la salvación de alguien, ocupando el lugar de Dios.

3. Gravedad, Prioridad y Urgencia

El mensaje destaca tres razones por las que este tema es vital:

  • Gravedad: La consecuencia espiritual es el juicio eterno.
  • Prioridad: El conflicto con un hermano bloquea la relación con Dios. Jesús ordena dejar la ofrenda en el altar y reconciliarse primero; sin paz horizontal no hay comunión vertical.
  • Urgencia: Debemos resolver los conflictos “rápido en el camino”, antes de que el resentimiento se convierta en una cárcel espiritual.

4. Consejos Prácticos para el Creyente

Para evitar caer en este “homicidio interior”, se proponen tres pilares:

  • Anclar la vida en Dios (Salmo 27:10): Si nuestra mayor expectativa está en el Señor y no en las personas, seremos difíciles de ofender. “Aunque mi padre y mi madre me dejaren, Jehová me recogerá”.
  • Perdón Fluido: Recordar la proporción de nuestra deuda. Si Dios nos perdonó una deuda 200,000 veces mayor de lo que cualquier persona nos debe a nosotros, estamos obligados a perdonar.
  • Ejercitarse en bendecir (Romanos 12:21): No solo evitar el mal, sino “vencer con el bien el mal”, respondiendo a la ofensa con actos de servicio y amor.

Versículos Clave

  • Mateo 5:21-22: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás… Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio”.
  • Mateo 5:23-24: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti… reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”.
  • Salmo 27:10: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo Jehová me recogerá”.
  • Romanos 12:21: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
  • Génesis 9:6: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”.

Fe de erratas. La deuda de la parábola señalada era de cien denarios… Equivalente a 3 MESES aprox. de trabajo. Y el juicio al homicida con testigos, esta en Números 35:30 (Pastor Micolini).

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